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Niños y adolescentes   Fundación para la Diabetes

Septiembre de prepara desde julio

Cuando llega julio, muchas familias sienten que septiembre queda todavía muy lejos. Sin embargo, los pediatras coinciden en que las semanas de verano son el mejor momento para empezar a preparar, poco a poco, la vuelta al colegio. No se trata de anticipar el estrés de la rutina, sino de dar a los más pequeños el tiempo necesario para adaptarse sin sobresaltos.

El sueño, la base de todo

Durante las vacaciones es habitual que los horarios se relajen: acostarse más tarde, levantarse sin prisa y perder la regularidad que tanto cuesta construir durante el curso. El problema es que este cambio, si se produce de golpe justo antes de empezar el colegio, puede afectar a la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento escolar de los primeros días. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recuerda que un sueño de mala calidad puede influir en el desarrollo físico, emocional y cognitivo de niñas y niños, por lo que recomienda mantener rutinas y horarios estables adaptados a cada edad. Una buena estrategia es ir adelantando la hora de acostarse de forma progresiva en los diez o quince días previos al inicio de curso, en lugar de hacerlo de un día para otro.

Alimentación y actividad física, de la mano

El verano también suele traer consigo comidas más flexibles y horarios menos estructurados. Retomar poco a poco una alimentación variada, con presencia diaria de fruta y verdura, y mantener cierta actividad física regular durante las últimas semanas de vacaciones facilita mucho la transición a la rutina escolar. No hace falta esperar a septiembre para dar el primer paso: pequeños gestos, como planificar los desayunos o retomar los paseos en familia, ya marcan la diferencia.

Preparar también la parte emocional

Además de los horarios, conviene tener en cuenta el componente emocional del regreso a clase. Hablar con los niños sobre cómo se sienten, qué esperan del nuevo curso y qué les preocupa ayuda a reducir la ansiedad anticipatoria que algunos experimentan en los días previos. Frases sencillas como preguntar qué es lo que más ilusión o más nervios les da del nuevo curso abren la puerta a que expresen sus emociones sin sentirse juzgados.

Aprovechar el verano para bajar el ritmo de pantallas

El verano suele venir acompañado de más tiempo libre y, con él, de un uso de pantallas menos controlado que durante el curso escolar. La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar por completo su uso antes de los 6 años, salvo excepciones muy puntuales y siempre supervisadas, y limitarlo a un máximo de una hora al día entre los 6 y los 12 años, un tiempo que conviene ir recuperando de forma progresiva antes de que empiece el colegio. No se trata de eliminar las pantallas de golpe en agosto, sino de ir reduciendo poco a poco su presencia y sustituyéndolas por otros planes: juegos al aire libre, lectura compartida o tiempo en familia, de forma que el cambio en septiembre sea mucho menos brusco.

Organización práctica: mochila, material y comedor

Más allá de las rutinas de salud, la vuelta al cole también implica una parte logística que agradece anticiparse: revisar qué material escolar sigue en buen estado y cuál hay que reponer, elegir con tiempo una mochila cómoda y adecuada al peso del niño, y, si el colegio ofrece comedor, echar un vistazo al menú escolar para poder complementarlo mejor con las comidas de casa. Dedicar un rato en julio o agosto a dejar estos aspectos resueltos evita las prisas de última hora y ayuda a que el primer día de curso se viva con más tranquilidad, tanto por parte de los niños como de las familias.

Empezar a introducir todos estos cambios ya en julio, sin prisa y de forma progresiva, es la mejor forma de llegar a septiembre con energía y sin agobios de última hora.

Bibliografía: