Diabetes LADA (Diabetes Autoinmune Latente en Adultos)
La diabetes mellitus tipo LADA , iniciales en inglés (Latent Autoimmune Diabetes in Adults) de Diabetes Autoinmune Latente en Adultos, tradicionalmente ha sido difícil de clasificar, ya que comparte características de las diabetes tipos 1 y 2, de manera que a veces se la ha denominado diabetes tipo 1,5.
En cuanto a la edad de comienzo, se suele presentar en adultos por encima de los 30 años, aunque a edades más tempranas que en los tipo 2, siendo lo más habitual en un abanico entre los 30 y los 50 años de edad, cuando a la diabetes tipo 1 tradicionalmente se la ha asociado con edades más tempranas (aunque hay excepciones), mientras que la tipo 2 suele presentar un comienzo más retrasado, aunque hoy en día se diagnostican casos de niños con diabetes tipo 2, en relación estrecha con la obesidad infantil.

En relación con el peso, mientras que la mayoría de personas con diabetes tipo 2 tienen exceso de peso, de media los tipo LADA son delgados y no se encuentra la asociación con el síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, hiperlipemia, hiperuricemia, hígado graso, apnea del sueño, con el denominador común en la mayoría de los casos de la resistencia a la insulina) tan característica en la diabetes mellitus tipo 2. Muy a menudo nos encontramos con personas delgadas y activas. Aunque muchas veces nos olvidamos de esta variante de la diabetes, no es una enfermedad rara, representa entre el 2 y el 12 % de las diabetes con diagnóstico en la edad adulta (varía mucho de unos países y grupos étnicos a otros).
Como aparece en la definición de la enfermedad, en la diabetes LADA existe un fenómeno autoinmune que ataca a las células beta de los islotes de Langerhans del páncreas, las productoras de insulina. Sin embargo, este proceso es de progresión notablemente más lenta que en la diabetes tipo 1 tradicional. Los anticuerpos que se encuentran más a menudo son los anti GAD, aunque no siempre ocurre así, por lo que conviene determinar otros anticuerpos como los anti-IA2, anti-insulina, anticélulas de los islotes. También es muy importante para el diagnóstico, para el seguimiento y para el tratamiento el péptido C, parámetro que nos informa de la reserva de insulina que conserva el páncreas.
Al ser de evolución más lenta que la diabetes tipo 1 clásica, muchos pacientes pueden estar tratados durante un tiempo prolongado como si tuvieran la diabetes tipo 2, aunque la mayoría, más del 80 %, necesitarán insulina y habitualmente en un plazo de pocos años.
Cuando nos encontramos con un paciente concreto muchas veces no sabemos cómo iniciar el tratamiento, aparte de las recomendaciones de estilo de vida (dieta, ejercicio), comunes para todos los tipos de diabetes. La Asociación Americana de Diabetes, en sus recomendaciones anuales de este año 2025 considera que la diabetes LADA es una variante de la diabetes tipo 1 y muchos expertos también la clasifican bajo este epígrafe. Sin embargo, hay que considerar que la evolución varía mucho entre unas personas y otras. A la hora de valorar la tendencia a la insulín-dependencia, los que tienen unos niveles de anticuerpos anti GAD más elevados son más propensos a necesitar precozmente insulina.
Hemos hablado de la importancia de medir el péptido C , marcador que nos informa de cuánta insulina queda en el páncreas. Atendiendo a esta determinación, un grupo de expertos internacionales publicó unas recomendaciones teniendo en cuenta su nivel.
Si (para pasar de nmol/l a ng/ml, si el laboratorio lo da en estas unidades, hay que multiplicar por 3,0203):
Péptido C menor 0,3 nmol/l (0,906 ng/ml): este paciente, con muy poca reserva, debiera ser considerado como si tuviera una diabetes tipo 1 clásica y por tanto de entrada debiera considerarse la terapia con múltiples dosis de insulina (aunque por definición la diabetes LADA es de progresión lenta, de modo que durante al menos 6 meses podría no necesitar insulina).- Péptido C entre 0,3 y 0,7 nmol/l (0,906-2,114 ng/ml): sería la “zona gris”. Se podría considerar la asociación de insulina con antidiabéticos orales.
- Péptido C mayor de 0,7 nmol/l (2,114 ng/ml): podríamos iniciar el tratamiento como si se tratara de una diabetes tipo 2, pero monitorizando frecuentemente los niveles de péptido C y si se viera tendencia a la disminución pasar a una terapia más agresiva, iniciando el tratamiento con insulina antes de que se deteriore el control y se produzcan cuerpos cetónicos.
Para los pacientes a los que no se les tratara de entrada con insulina, se podría plantear qué tratamientos serían más idóneos. Los llamados sensibilizadores a la insulina (metformina, tiazolidinedionas) parecerían adecuados, ya que no agotan la reserva de insulina sino que hacen más eficaz dicha reserva. Podrían considerarse también los inhibidores de la DPP-4 ya que parecen conservar la función de las células beta. Los inhibidores del cotransportador Sodio-Glucosa 2 también parecen una buena opción, conservan la reserva endógena, no producen hipoglucemias, pueden favorecer comorbilidades como obesidad, hipertensión, hiperlipemia, aunque debería monitorizarse la presencia de cuerpos cetónicos, ya que en algunos estudios han encontrado una mayor tendencia a la cetosis con estos fármacos (se ha aprobado el empleo de algún medicamento de esta familia en pacientes con diabetes tipo 1 con un índice de masa corporal por encima de 27 que no alcanzan a optimizar el control con insulina).
Los agonistas de los receptores de GLP-1 y GIP podrían ser una opción, especialmente en pacientes obesos, pero faltan estudios en pacientes con la tipo LADA. Otros tratamientos como la terapia inmune están en fase experimental.
Los pacientes con diabetes LADA son candidatos a la monitorización continua de glucosa y para los insulinizados con poca reserva pancreática debieran incluirse entre las opciones terapéutcas las bombas de infusión continua de insulina.
