Alcanzar un peso saludable podría ayudar a que el cerebro se mantenga más joven
Dos estudios en Alemania observaron que personas con obesidad que redujeron su peso mostraron, mediante resonancia magnética, signos de rejuvenecimiento cerebral y mejoras metabólicas
Un creciente interés científico se centra en entender cómo el sobrepeso y los cambios metabólicos afectan la salud cerebral. Recientemente, dos investigaciones han arrojado nueva luz sobre la posibilidad de que perder peso no solo beneficie al cuerpo, sino también al cerebro, permitiendo que este mantenga un aspecto y funcionamiento más joven.
Las nuevas investigaciones proponen una asociación entre la reducción de peso y una mejor salud cerebral. Según los estudios, las personas con obesidad que participaron en programas supervisados de adelgazamiento experimentaron modificaciones positivas en su cerebro, observadas a través de imágenes por resonancia magnética. Los cerebros de estas personas presentaban un aspecto más joven tras la intervención, mostrando que incluso cambios moderados en el peso corporal podrían reflejarse en la vitalidad cerebral.
El vínculo se estableció al observar que, tras perder peso, las imágenes cerebrales sugerían una edad cerebral menor en comparación con la que se habría esperado para los participantes antes del tratamiento. Este hallazgo sugiere que un cerebro puede manifestar signos de rejuvenecimiento cuando la salud metabólica mejora, impulsando el interés por intervenciones centradas tanto en el control de peso como en la promoción de la salud mental.
El trasfondo de estos hallazgos se inscribe en la amplia documentación previa sobre cómo la obesidad y la diabetes tipo 2 contribuyen a un envejecimiento cerebral acelerado. Numerosos estudios han demostrado que ambos factores aumentan el riesgo de deterioro en la memoria, dificultades en el razonamiento y una mayor probabilidad de desarrollar alteraciones neurodegenerativas. Incluso quienes presentan prediabetes experimentan cambios cerebrales asociados con el envejecimiento, lo que sugiere que los desórdenes metabólicos influyen de manera significativa en la salud cerebral mucho antes de la aparición de enfermedades más graves.
