Las enfermeras explican cómo evoluciona la diabetes en las mujeres y por qué requiere una mirada específica
El espacio SER Enfermeras analiza los momentos de mayor riesgo en la vida de una mujer y las claves para detectar la enfermedad a tiempo
En una nueva entrega de SER Enfermeras, el espacio que cada jueves se emite en la red de emisoras de la Cadena SER en la Región de Murcia en colaboración con el Colegio Oficial de Enfermería (COEMUR), dos enfermeras especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria del Área I de Salud han abordado cómo se manifiesta la diabetes en las mujeres y qué factores biológicos y sociales influyen en su desarrollo.
María García Hernández e Isabel Ruiz Fernández recuerdan que más de 200 millones de mujeres conviven con diabetes en el mundo y que la cifra podría superar los 300 millones en 2040. En la Región de Murcia, las estimaciones apuntan a 107.000 personas diagnosticadas y unas 60.000 más sin identificar.
Embarazo y menopausia: etapas clave en la aparición de la diabetes
Las enfermeras recuerdan que existen dos etapas críticas en las que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad: el embarazo, por la posible aparición de diabetes gestacional, y la transición a la menopausia, cuando descienden los niveles de estrógenos y desaparece su efecto protector frente a la resistencia a la insulina.
A estos factores biológicos se suman aspectos sociales que, según las profesionales, condicionan el diagnóstico: "Muchas mujeres anteponen el cuidado de su entorno al suyo propio", explica Isabel Ruiz, lo que retrasa controles y revisiones.
Síntomas que no deben pasar desapercibidos
Las enfermeras recuerdan que existen algunos signos que pueden alertar de la presencia de diabetes y que conviene no pasar por alto. Hablan de las conocidas 'cuatro P', un recurso sencillo para identificar síntomas frecuentes: una sed persistente que no se calma con facilidad, la necesidad de orinar muchas más veces de lo habitual —incluso durante la noche—, un aumento del apetito que no encuentra explicación y, paradójicamente, una pérdida de peso sin causa aparente. Estos cambios, cuando aparecen de forma mantenida, pueden ser una señal de que algo no está funcionando bien en el metabolismo.
A estos indicios se suman, en el caso de las mujeres, las infecciones urinarias o vaginales recurrentes, un síntoma que a menudo se atribuye a otros factores y que puede retrasar la detección. Las profesionales insisten en que la combinación de estos signos debe llevar a consultar cuanto antes con la enfermera de referencia, ya que identificar el problema a tiempo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.
