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General   Fundación para la Diabetes

Una novedosa guía garantiza la seguridad de los diabéticos que hacen ayuno en el Ramadán

El objetivo del Grupo de Trabajo ‘Multiculturalidad y Diabetes’ es incorporar una perspectiva cosmopolita al abordaje de esta enfermedad metabólica.

La diabetes es una enfermedad crónica que plantea numerosos retos a los pacientes. Sin embargo, en muchos casos, los ciudadanos migrantes que tienen esta afección se enfrentan a barreras adicionales que dificultan su acceso a un diagnóstico temprano, a tratamientos adecuados o, simplemente, a una educación sanitaria básica. “Cuidar bien la diabetes no es sólo ajustar una pauta o indicar una dieta; también implica comprender a la persona que tenemos delante, su historia, sus creencias, sus miedos, sus posibilidades reales y sus barreras cotidianas. De ahí la necesidad de tener muy en cuenta la multiculturalidad en nuestra práctica clínica diaria”, señala la enfermera Ana Belén Ruiz Jiménez, coordinadora de un grupo de trabajo creado recientemente en el seno de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

Aunque muchas veces se habla de ‘personas migrantes’, en realidad el reto es más amplio y tiene que ver con la diversidad cultural y social de la población que se atiende en las consultas. Para Ruiz Jiménez, “claramente existen necesidades aún no suficientemente cubiertas. Si queremos una atención de calidad, tenemos que avanzar hacia una educación terapéutica más flexible, más accesible y más humana”.

Entre los déficits más habituales se encuentran:
-las barreras idiomáticas
-las dificultades para comprender el funcionamiento del sistema sanitario
-las diferencias culturales en torno a la alimentación, la enfermedad o los tratamientos
-la baja accesibilidad de muchos materiales educativos
-o la escasa adaptación de algunos mensajes terapéuticos a la realidad del enfermo

A esto se suma, en ocasiones, una falta de formación específica en competencias interculturales por parte de los profesionales sanitarios. También influyen factores como la precariedad, la soledad, la inestabilidad laboral o administrativa, así como la dificultad para mantener hábitos saludables cuando las condiciones de vida no lo facilitan.

Todo ello, en palabras de la coordinadora del grupo de trabajo ‘Multiculturalidad y Diabetes’ y enfermera del Centro de Salud de Valterra (Lanzarote), “puede traducirse en un peor control glucémico, menor adherencia terapéutica, retrasos en el diagnóstico, más complicaciones, más ingresos hospitalarios y más inequidad en salud. Pero, además, tiene otra consecuencia importante: cuando el sistema no logra entender el contexto de la persona, aumenta el riesgo de etiquetar injustamente como ‘poco adherente’ o ‘desmotivado’ a alguien que en realidad está afrontando barreras muy complejas”. Para Ruiz Jiménez, “se han dado pasos importantes, pero aún estamos lejos de una atención plenamente equitativa e inclusiva”.

“Necesitamos tiempo, formación, recursos…”
La equidad no significa ofrecer lo mismo a todos, sino adaptar la atención para que cada individuo tenga verdaderas oportunidades de comprender su patología, participar en las decisiones y llevar a cabo el tratamiento en su vida real. “Y para eso necesitamos tiempo, formación, recursos, materiales culturalmente adaptados y una mirada más amplia de la diabetes, que incluya también los determinantes sociales de la salud”, aclara la experta.

Además -continúa-, “lograr una atención inclusiva implica escuchar más, juzgar menos y comprender que muchas dificultades no dependen de la ‘voluntad’ del paciente, sino del contexto en el que vive”. A juicio de la especialista, “la multiculturalidad no debe verse como una dificultad añadida, sino como una realidad que el sistema sanitario tiene que aprender a integrar mejor”.

Una muestra del creciente interés que se le está concediendo a esta realidad, y que ha asumido la SED, es la elaboración de una guía práctica para ayudar a los diabéticos que hacen el ayuno de Ramadán. El nuevo documento se ha presentado en el marco del XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED), evento celebrado recientemente en Sevilla. La puesta de largo de la guía ha contado con la participación de los Drs. Francisco Javier Ampudia Blasco (presidente de la SED), y Mohamed Hassanein (Prof. de Medicina en la Universidad Mohamed Bin-Rashid de Dubai y consultor sénior en Endocrinología y Diabetes en el Hospital de Dubai). Esta iniciativa es fruto de la colaboración entre la Sociedad Española de Diabetes y The Diabetes and Ramadan International Alliance (DaR).

Tal y como resalta el presidente de la SED, “en España hay más de 2,4 millones de personas que son musulmanas (entre un 4,5% y un 5% de la población), muchas de ellas con diabetes (una gran parte proceden de países con tasas más altas de esta enfermedad). Además, una parte importante de esta población decide realizar el ayuno durante el Ramadán. De ahí la importancia de disponer de guías basadas en la evidencia, algo clave para garantizar su seguridad”. Pero además de seguridad, “estas guías aportan individualización y sensibilidad cultural”, apostilla Ruiz Jiménez.

El Ramadán forma parte de la vida y de las creencias de muchas personas con diabetes, y desde la SED se considera que no es posible abordar esta realidad únicamente desde la prohibición o mediante mensajes generales. Se apuesta por ofrecer una atención basada en la evidencia, pero también respetuosa con la dimensión cultural y religiosa de cada paciente.

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