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General   Fundación para la Diabetes

Por qué la obesidad es una enfermedad crónica y no una falta de disciplina, según la doctora Inka Miñambres

La experta detalla cómo el sistema endocrino influye en la recuperación de peso, qué complicaciones graves puede causar y por qué el abordaje debe ser multidisciplinar.

Durante décadas, la obesidad ha sido interpretada desde un prisma simplista: comer en exceso, moverse poco y, en consecuencia, “falta de disciplina”. Sin embargo, la ciencia lleva años desmontando esta narrativa. Hoy sabemos que no se trata de una elección ni de un fallo individual, sino de una enfermedad crónica, con una base biológica sólida y múltiples factores implicados que van mucho más allá del estilo de vida.

Tal y como explica la doctora Inka Miñambres, miembro del área de obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la obesidad tiene un origen multifactorial en la que intervienen elementos genéticos, biológicos, ambientales y conductuales. “No es, por tanto, solo una cuestión de fuerza de voluntad, sino el resultado de mecanismos complejos que regulan el apetito, la saciedad y el gasto energético”, explica.

El cuerpo no olvida: hormonas y efecto rebote

Uno de los aspectos menos comprendidos y más frustrantes para quienes intentan perder peso, es la dificultad para mantener los resultados a largo plazo. Aquí entran en juego dos hormonas clave: la leptina y la grelina.

La primera, producida por el tejido graso, actúa como señal de saciedad. La segunda, sintetizada en el estómago, estimula el hambre. El problema aparece cuando se pierde peso: los niveles de leptina disminuyen y los de grelina aumentan, generando un impulso constante por comer.

La doctora Miñambres expone que “este mecanismo no es anecdótico, sino una respuesta biológica que favorece la recuperación del peso perdido. Es decir, el cuerpo “lucha” por volver a su estado previo. Y, por eso, recuperar peso no debería interpretarse como un fracaso personal, sino como la consecuencia de una adaptación fisiológica”.

No todo vale: perder peso también es una cuestión de calidad

En este contexto, hablar de “pérdida de peso” sin matices resulta insuficiente. La clave está en cómo se pierde. La obesidad se caracteriza por un exceso o disfunción del tejido graso, por lo que el objetivo debe centrarse en reducir este compartimento, preservando la masa muscular.

Mantener el músculo no es solo una cuestión estética: es fundamental para sostener el metabolismo, conservar la funcionalidad física y evitar el efecto rebote. “Sin esta perspectiva, muchas estrategias de pérdida de peso acaban siendo contraproducentes”, subraya la doctora.

Un abordaje que va más allá de la dieta

El abordaje actual de la obesidad ha evolucionado hacia un enfoque integral. "Ya no se trata únicamente de dieta y ejercicio, sino de una intervención personalizada que puede incluir apoyo nutricional, psicológico, actividad física adaptada, y seguimiento médico supervisado", sostiene Miñambres.

Así, para las personas que viven con obesidad no solo se trata de perder peso, sino que va más allá. Tal y como refleja la encuesta nacional ‘Autopercepción del peso corporal y el afrontamiento del sobrepeso y la obesidad’ promovida por OPEN España, la principal motivación para iniciar hábitos con el objetivo de perder peso es evitar problemas de salud presentes o futuros derivados de su patología.