Expertos reclaman más recursos para garantizar la educación terapéutica en diabetes
La demanda se ha puesto de manifiesto en el XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes, donde los especialistas han subrayado las desigualdades territoriales en el acceso a programas y la importancia de un abordaje multidisciplinar.
La educación terapéutica está en la base de cualquier tratamiento dirigido a una enfermedad crónica como la diabetes, y así lo reconocen múltiples sociedades científicas. Una persona con diabetes debe asumir el control de su tratamiento durante la mayor parte de su vida cotidiana, por lo que la educación terapéutica trasciende su papel como complemento para erigirse en el fundamento de su bienestar. Expertos reunidos en el XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED) sugieren que, sin una educación terapéutica y un soporte adecuado para la gestión de la diabetes, es prácticamente imposible alcanzar el éxito en cualquier intervención que se realice actualmente en una persona con esta enfermedad. No solo mejora el control glucémico, sino que influye directamente en la adherencia al tratamiento, la autonomía del paciente y su calidad de vida.
"Una base sólida de competencias, conocimientos y destrezas técnicas es la única garantía para una toma de decisiones precisa y autónoma", asegura el psicólogo especializado en diabetes Iñaki Lorente Armendáriz, quien, sin embargo, apunta una importante paradoja: "A pesar del consenso profesional sobre el valor incalculable de la educación terapéutica, la asignación de recursos (humanos, técnicos y presupuestarios) destinados a tal fin por parte del sistema sanitario es absolutamente deficitaria".
Actualmente, se asume que, para lograr una gestión adecuada de la enfermedad, "es imprescindible que las personas con diabetes dispongan de las herramientas necesarias, tanto en conocimientos como en habilidades y actitudes, que les permitan una autogestión segura, competente y eficaz", asegura Carla Cabré Font, enfermera de práctica avanzada en diabetes que ha participado en una mesa redonda en este congreso. Sin embargo, "en España persisten realidades muy diversas". Tal y como afirma esta experta, que trabaja en la Unidad de Diabetes del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic de Barcelona, "el acceso a programas estructurados de educación terapéutica no es homogéneo entre comunidades autónomas, y existen diferencias en la formación y disponibilidad de profesionales especializados". A su juicio, "todo ello repercute en la continuidad educativa y en la equidad de la atención que reciben las personas con diabetes".
Retos pendientes
Según los expertos reunidos en este foro, se aprecian importantes déficits y, sobre todo, quedan sin resolver crecientes retos y amenazas. "En estos momentos, el gran reto de la Educación Terapéutica (ET) y del Soporte en la Autogestión de la Diabetes es garantizar la equidad, la continuidad y la personalización, y no solo acompañar a las innovaciones tecnológicas y los avances emergentes", indica la doctora María José Picón, vicepresidenta de la Sociedad Española de Diabetes y principal responsable del programa científico del congreso, donde la educación terapéutica ha sido objeto de un amplio debate, compartiéndose experiencias, propuestas y temores.
A juicio de la doctora Picón, "contar con Programas Estructurados de Educación Terapéutica (PEET) de calidad, accesibles y adaptados a cada persona permite cerrar las brechas sociales, culturales y digitales y tener en cuenta factores como el contexto sociocultural y económico, el entorno familiar, los determinantes sociales de la salud, las habilidades alfanuméricas y de lectoescritura, las competencias digitales y la presencia de comorbilidades o situaciones de vulnerabilidad".
Un aspecto especialmente valorado es la aportación de la educación terapéutica en un momento como el actual, en el que la información sobre la gestión de la diabetes circula de forma masiva por redes sociales, internet y otros medios digitales. "Aunque es valiosa, solo la educación terapéutica personalizada convierte esos datos en aprendizaje real, en criterio propio y en competencias para la vida diaria", aclara la doctora Picón, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga).
Asimismo, la educación terapéutica aborda de forma específica los factores emocionales y las estrategias de afrontamiento, ya que las emociones, los miedos y la percepción sobre la diabetes influyen directamente en la motivación y la autogestión. "La educación terapéutica debe ofrecer apoyo individualizado que fortalezca la resiliencia, la confianza y la capacidad de afrontar los retos diarios", aconseja la doctora Picón, para quien no cabe duda de que "garantizar que esta educación llegue a todas las personas, independientemente de su contexto, y esté coordinada entre los distintos ámbitos asistenciales, permite construir un modelo centrado en la persona, que les brinde confianza, autonomía y seguridad para vivir cada día de manera activa y responsable".
La integración asistencial entre niveles, imprescindible
Para que la educación terapéutica en diabetes sea óptima, se precisa la integración asistencial entre niveles, "un requisito imprescindible para asegurar coherencia en el mensaje educativo y continuidad en el cuidado", en palabras de Carla Cabré, quien ha presentado en este foro dos experiencias reales de integración desarrolladas en el Hospital Clínic de Barcelona. Algunas comunidades autónomas disponen de Procesos Asistenciales Integrados (PAI) o rutas asistenciales bien estructuradas que facilitan la coordinación entre niveles y ordenan los circuitos de atención. En este ámbito, la situación en España es también heterogénea, con diferencias notables tanto entre comunidades como dentro de cada una de ellas. "Aunque nos encontramos en un momento de gran avance en innovación y digitalización, la integración asistencial continúa siendo desigual", admite Cabré.
"No se trata tanto de replicar un único modelo, sino de conocer los recursos disponibles en cada territorio y promover pequeños cambios progresivos que permitan mejorar la comunicación y la continuidad asistencial", propugna esta enfermera de práctica avanzada en diabetes del Hospital Clínic, quien señala que "la integración entre niveles asistenciales no ocurre de manera espontánea: requiere organización, liderazgo y voluntad real de colaboración. Si logramos combinar educación terapéutica, tecnología y coordinación entre equipos, estaremos mucho más cerca de consolidar un sistema asistencial verdaderamente centrado en la persona".
Como aspectos a mejorar, se destacan cuatro acciones esenciales:
Establecer protocolos y circuitos compartidos entre Atención Primaria y Especializada.
Garantizar una comunicación fluida y bidireccional entre equipos.
Impulsar roles de nexo, como la enfermería de práctica avanzada, que faciliten la continuidad asistencial.
Mejorar la equidad territorial en el acceso a la educación terapéutica y a los recursos.
Además, desde la Sociedad Española de Diabetes se reivindica el papel de la enfermera de práctica avanzada (EPA) como una profesional que ejerce liderazgo clínico, con autonomía para la toma de decisiones complejas y que aplica la mejor evidencia científica disponible. La EPA integra cuatro roles: clínico, consultor, docente e investigador. "Solo si disponemos del profesional (EPA), de la herramienta (PEET) y del marco adecuado (PAI) podremos realmente convertir la educación terapéutica en la base del tratamiento de la diabetes", asegura la doctora Picón.
