Tomás Rodas Sánchez, enfermo de diabetes desde hace 12 años, es un profesor jubilado de 61 años acostumbrado a mantener a raya su enfermedad con mucho ejercicio y una dieta equilibrada. «Yo corro, nado y hago espining cada día», explica, pero el confinamiento debido al estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus, que llegó de un día para otro, «me dejó descolocado». Tras la tres primeras semanas de «ensayo-error», asegura que consiguió por fin «un equilibrio», por lo que envía a los pacientes diabéticos «un mensaje de ánimo» y que «lo fundamental es mantener las rutinas diarias».