Atención Primaria gana cada vez más peso en el control de la obesidad
Atención Primaria tiene un papel clave en la prevención, detección precoz y seguimiento de la obesidad, que ha aumentado considerablemente entre la población infantil y adolescente.
Thomas Frese, presidente de Wonca Europa, ha iniciado la moderación de la mesa redonda Reshaping Obesity in Primary Care: Evolving Perspectives, Practical Approaches, comentando que a principios de este año The Lancet indicó que el sobrepeso y la obesidad han alcanzado un nivel de epidemia mundial y “nosotros, los profesionales de Atención Primaria estamos en una posición única para desempeñar un papel central en la identificación temprana, el tratamiento a largo plazo y el apoyo continuo a las personas que viven con obesidad”.
Tal y como ha recordado, “en Atención Primaria este año se han realizado en el mundo más de 45.000 millones de consultas. Esto demuestra claramente nuestra accesibilidad y nuestro alcance”.
Raquel Gómez Bravo, que actualmente trabaja en Luxemburgo, ha puesto el foco en que desde Primaria se garantiza la continuidad asistencial, además de tener un papel clave en la detección y tratamiento de un peso saludable. “No solo somos el primer punto de contacto, sino también somos claves en la prevención e identificación de tratamientos personalizados”.
La tasa de obesidad aumenta con la edad y está fuertemente influenciada por la condición educativa y socioeconómica; es decir que el sobrepeso y la obesidad están aumentando y seguirán aumentando.
Problemas de salud
Uno de los problemas que ha destacado Gómez Bravo es que la obesidad está creciendo aún más rápido entre los jóvenes: la obesidad adolescente se ha cuadruplicado. En 2022, más de 390 millones de niños en edad adolescente, es decir, entre 5 y 19 años, tenían sobrepeso, incluidos 160 millones de adolescentes obesos.
En 2024, 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso. “Si miramos hacia el futuro, en 2050 se prevé que entre 1 y 3 de cada 10 adolescentes en todo el mundo tendrán sobrepeso u obesidad. Sabemos que los adolescentes con obesidad son más propensos a seguir siendo obesos en la edad adulta y a desarrollar enfermedades no transmisibles a una edad más temprana, lo que les acarreará graves problemas de salud, como diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y trastornos mentales”.
En este contexto, se necesita invertir en prevención y en una mejor atención sanitaria para proteger el sistema sanitario, reducir los costes futuros y, lo más importante, mejorar la calidad de vida de millones de personas. “La obesidad debe diagnosticarse y tratarse adecuadamente como una enfermedad crónica que requiere un manejo clínico prolongado”.
Enfermedad crónica
Continuando con la cronicidad de la obesidad, Carel Le Roux, del University College Dublin, Ireland, ha indicado que hay que considerar también la complejidad de las complicaciones y el camino que, lamentablemente, suelen recorrer los pacientes, ya que la obesidad es también una enfermedad progresiva, como todas o casi todas las enfermedades crónicas. Por lo tanto, “es casi inevitable que, con el tiempo, haya cada vez más complicaciones y demandas. Para considerar la obesidad desde una perspectiva integrada que debe tener en cuenta los aspectos médicos y mentales”.
